Es absurdo escribir a partir del dolor. La verdad de las cosas es que nunca tendré una entrada del todo feliz, pues mi inspiración se alimenta de espasmos del alma, de sal, de impulsos parasimpáticos.
Siento una cañería rota, un derrame interno, escribo para coagular. Me enferma no poder enfrentarme al amor con confianza. Me vuelve azul petróleo, viscosa, lenta, densa.
Me aterra ser ingenua y sé que lo seré. Me duele el hecho de que nunca he de aprender que uno ama sólo para perder después.
En cada ciclo empeño mi palabra, mi voluntad, mis fuerzas, mis sentidos, mis venas, mi calor, la pasión. Arrancan sin retorno, sin vuelta, sin ninguna retribución en mis manos lisas, aquellas que dejan escapar los cabos ya desatados de lo que fue un amor.
Nunca he de aprender y sigo aterrizando en este mausoleo que conserva algunas de las 9 vidas de mi alma. Y sigo escribiendo para coagular.
Yerba Luisa
lunes, 27 de marzo de 2017
miércoles, 2 de septiembre de 2015
¿Qué debería hacer?
Se dice que renunciar es de cobardes. Pero a veces se requiere de mucha valentía para dejar ir algo. O alguien.
Quién puede ser capaz de esperar que su vida se convierta en una tragedia griega de amor intensa e interna. Decir que es una tragedia puede sonar exagerado, pero tamaña sensación dentro de un corazón poco humano se siente en desproporción gigante.
Cuando me pregunto a qué se refería Thom Yorke con True Love Waits, me imagino algo como lo que estoy tratando de escribir.
La sangre que palpita el corazón me está matando. Esa sensación que me eriza el alma cada vez... cada vez.
No puedo seguir. Renuncio a esta entrada, también.
Se dice que renunciar es de cobardes. Pero a veces se requiere de mucha valentía para dejar ir algo. O alguien.
Quién puede ser capaz de esperar que su vida se convierta en una tragedia griega de amor intensa e interna. Decir que es una tragedia puede sonar exagerado, pero tamaña sensación dentro de un corazón poco humano se siente en desproporción gigante.
Cuando me pregunto a qué se refería Thom Yorke con True Love Waits, me imagino algo como lo que estoy tratando de escribir.
La sangre que palpita el corazón me está matando. Esa sensación que me eriza el alma cada vez... cada vez.
No puedo seguir. Renuncio a esta entrada, también.
lunes, 9 de junio de 2014
los ojos nada.
Creerme mejor de lo que soy, tratar de elevar a mi mente imágenes como la de mi cuerpo barriendo la mediocridad bajo una alfombra. Lo miserable que se es al ver que se cierran las paredes frente a tu espasmo emocional. Los pensamientos tendenciados que provocan los angulos al inclinar la cabeza, lo increible que se ven los pies en mi ensimismado. Lo difícil de escribir un par de líneas al recordar que revivo los colores de un puerto enamorado. El frío en mis manos no lo provoca esa nieve de las montañas. Fijarte cómo se van los pasos delante tuyo y sin chistar. Seguir al borde de la cama y ya no estrecharte en ella.
lunes, 24 de marzo de 2014
qué
Entre tantas cosas que quiero hacer, me planta en una esquina la agenda y el reloj.
Al parecer tengo una miopía Dalista (de Dalí) que derrite vorazmente lo que quiero ver. Mi mirada pocas veces parece proyectar algo, otras ni siquiera enfoca. ¿o En Foca?
Dicen que soy sorda y puede ser que les crea, porque mis pensamientos hacen mucho escándalo. ¿Por qué a esas flores las llamaron pensamiento?
Las pupilas están ahí porque ahí las pusieron, pero en verdad estoy mirando pa dentro.
Al parecer tengo una miopía Dalista (de Dalí) que derrite vorazmente lo que quiero ver. Mi mirada pocas veces parece proyectar algo, otras ni siquiera enfoca. ¿o En Foca?
Dicen que soy sorda y puede ser que les crea, porque mis pensamientos hacen mucho escándalo. ¿Por qué a esas flores las llamaron pensamiento?
Las pupilas están ahí porque ahí las pusieron, pero en verdad estoy mirando pa dentro.
miércoles, 5 de febrero de 2014
el brazo.
Iba caminando por el centro con su madre. Como de costumbre, como sucede en pueblo chico, se provoca un encuentro con cierta señora conocida.
Luisa contemplaba todo, con una gran sonrisa falsa. Por desgracia, se entabla una animada conversación entre madre y mujer ruidosa, excesivamente expresiva, en medio de la vereda. En medio del mundo. En medio del universo. En medio de la impaciencia de Luisa y su odiosidad.
Era la tía Rebeca, dueña de casa, madre, apoderada de cursos. Más de lo mismo. Era todo más de lo mismo, hasta que en una efusiva muestra de nostalgia, Rebeca toma el brazo a Luisa. Se detiene el tiempo. Las pupilas dilatadas de Luisa se pasman sobre ese gesto, ese contacto físico, ese secuestro de su extremidad por esas manos arrugadas con anillos y pulseras. Brazo arbitrariamente apresado por un par de segundos, que para Luisa fueron eternos.
¡¡Dios mío, qué infernal!!. Compresión de dientes, respiración exaltada y alma chacreada.
Retiró el brazo y se escondió en la cómoda, tibia y segura espalda de mamá. Se sentía una niña de 5 años queriendo invisibilizarse. Qué vulnerable fue.
En ese momento comprendió cuánto odia el contacto físico. Quizá tenga que ver con el rechazo que experimenta al sentirse humana.
Segunda reflexión: en verdad no es que odie todo contacto físico, menos aquél que le hace sentir más animal.
Luisa contemplaba todo, con una gran sonrisa falsa. Por desgracia, se entabla una animada conversación entre madre y mujer ruidosa, excesivamente expresiva, en medio de la vereda. En medio del mundo. En medio del universo. En medio de la impaciencia de Luisa y su odiosidad.
Era la tía Rebeca, dueña de casa, madre, apoderada de cursos. Más de lo mismo. Era todo más de lo mismo, hasta que en una efusiva muestra de nostalgia, Rebeca toma el brazo a Luisa. Se detiene el tiempo. Las pupilas dilatadas de Luisa se pasman sobre ese gesto, ese contacto físico, ese secuestro de su extremidad por esas manos arrugadas con anillos y pulseras. Brazo arbitrariamente apresado por un par de segundos, que para Luisa fueron eternos.
¡¡Dios mío, qué infernal!!. Compresión de dientes, respiración exaltada y alma chacreada.
Retiró el brazo y se escondió en la cómoda, tibia y segura espalda de mamá. Se sentía una niña de 5 años queriendo invisibilizarse. Qué vulnerable fue.
En ese momento comprendió cuánto odia el contacto físico. Quizá tenga que ver con el rechazo que experimenta al sentirse humana.
Segunda reflexión: en verdad no es que odie todo contacto físico, menos aquél que le hace sentir más animal.
instant crush
La Luisa de nuevo se rayó con otra canción. Se repite, se repite, se repite y se repite, pero no la cansa. Es peor, cada vez le gusta más, pero como es una canción en inglés no le cacha mucho la letra. Después de escucharla tanto, decidió buscarla en una página de internet y la encontró. La leyó y ahí se quedó pegada, viendo cómo la música de nuevo se le metió por los nervios y llegó hasta el hipotálamo, haciendo conexiones con lo que sentía. La música, en su nebulosa verbal, se le enredó en el corazón en un lenguaje universal que sólo sus instintos le captaron. En fin, siguió reproduciendo el mismo video de youtube unas quinientas veces más.
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