lunes, 20 de enero de 2014

hacerle

Luisa estaba sentada en una cuneta, arrugando la frente por culpa del sol que todavía no quería bajar de las alturas. Los ojitos rojos por la marihuana ya no se notaban porque insistía en expulsar lagrimones dolorosos. Solita había caminado hasta allá pa ver el puerto. Era un fin de semana y no había nadie, sólo las gaviotas que se esmeran tanto en gritar. Tanta sal que derretía por los ojos que no había nada que envidiarle al mar. El día estaba azul como sus manos en el invierno. Prendió un cigarro y se voló más. Se volvió difícil la situación, porque ya no sabía si escuchaba el corazón por dentro o por fuera. Estaba furioso y fracturado. Sus emociones y su alma estaban alteradas. Ya no sabía si tirar con él o hacerle el amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario